Antes que nada, muchas gracias por los ánimos y vuestra atención. Tengo un buen montón de ideas para Ferroburgo y espero poder expresarlas lo mas correcta y concretamente posible

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El coloreado de Theck está genial. Las partes metálicas se salen y el detalle de la máscara oscura con el ojo rojo y brillante queda muy inquietante.
El Steampunk y todo lo retrofuturista y pulp me encanta, así que intentaré que salga mucho. Criaturas mutantes, máquinas voladoras y robots gigantes estarán a la orden del día.

Como no voy a escribir unas reglas muy complicadas emplearé el tiempo en describir todos los lugares, personajes, máquinas y criaturas que pueda (que es lo que me gusta). Ayer me puse un rato con la Guia de Ferroburgo, tan solo un resumen general:
La ciudad de Ferroburgo tiene la forma de un colosal disco de roca y metal de tres mil metros de diametro y un centenar de metros de altura. Flota a poco mas de un kilómetro, moviendose de forma errática (o al menos eso les parece a sus escasos moradores humanos) sobre la superficie de Europa. Se mantiene en el aire gracias a un reactor de carbonoscuro ubicado en su centro, con el poder suficiente como para mantener en el aire millones de toneladas de metal y a un puñado de desgraciados supervivientes armados hasta los dientes.
Vista desde arriba parece cubierta por una espesa capa de exotica vegetación que, en algunas zonas, llega a colgar por la periferia del disco. En ella se aprecian un puñado de anchas avenidas pavimentadas, flanqueadas por edificios en ruinas. Toda su circunferencia está plagada de espaciosos hangares, muelles de atraque y pistas de aterrizaje, algunas todavía practicables.
Las construcciones en Ferroburgo son en general altas y oscuras, barrocas a su manera, surcadas de gruesas tuberías y cables de cobre. Construidas en granito, acero y bronce, sus edificios y talleres parecen un homenaje a la ciencia y el avance tecnológico.
La ciudad se divide en varios niveles y subniveles denominados distritos, construidos alrededor del colosal reactor de carbonoscuro que mantiene a Ferroburgo en el cielo:
- Zona Alta: En el nivel mas superficial de Ferroburgo se encuentran las sedes de las principales instituciones de Ferroburgo. Fue tanto el hogar de adinerados comerciantes y políticos como el lugar de esparcimiento de sus ciudadanos. De la mayor parte de sus edificios no quedan mas que pilas de escombros rodeadas por centenares de viejos cadáveres. Nadie se atreve a caminar por sus amplias avenidas adoquinadas mas allá de la caida de la tarde, cuando los depredadores que anidan en el Jardín Botánico salen de sus guaridas en busca de presas.
En la periferia del distrito los gremios y grandes casas comerciales levantaban suntuosas mansiones, separadas unas de otras por extensos jardines y parques públicos, ahora peligrosas selvas plagadas de criaturas mortales.
La Autoridad del Vapor, en pleno centro de la ciudad, es un conjunto de torres y edificios de granito, acero y bronce remachados, unidos por tuberías y cables. Casi la mitad de las dependencias están ocupadas por generadores de energía, conectados directamente al reactor central de Ferroburgo. Casi intacta gracias a la acción de su escudo Tesla (que resistió hasta los últimos compases de la invasión), fue una de las escasas construcciones que se salvó del saqueo. Entre los supervivientes, corre el rumo de que continúa defendida por una legión de andróides de combate, siempre alerta tras los infranqueables muros y portones de acero y titanio.
Unas calles mas allá se alzan los restos de la columnata del Palacio de la Ópera y la Gran Biblioteca. Estátuas de marmol y bronce, lámparas de cristal veneciano, libros antiguos, valiosos cuadros de los mas grandes maestros, incluso las molduras doradas de puertas y ventanas, todo fue saqueado por las tropas invasoras.
En dirección este llegamos a un edificio de hormigón de líneas rectas y sólidas, casi un bunker: el Bureau de la Defensa. Una compañía completa de coraceros y docenas de baterías antiaéreas se encargaron de su protección, siendo tan solo superadas tras nueve horas de enfrentamiento ininterrumpido. En su interior aun permanecen sellados almacenes repletos de armas y equipo militar que no pudieron ser distribuidos antes del ataque.

- Primer Subnivel: Posee numerosas salidas al exterior, por lo que el ambiente no es ni de lejos tan opresivo como en otros distritos mas profundos. Por contra, esto facilita el acceso de peligrosos depredadores y hace su defensa muy complicada.
Grandes bloques de viviendas, construidas en ladrillo rojo, se alinean unos junto a otros. Algunos casi aparecen casi derruidos, inclinados sobre los edificios colindantes o con sus paredes agujereadas por impactos de proyectil. En ellos vivieron las miles de familias de clase obrera que con su esfuerzo alimentaron la, en otro tiempo, poderosa industria de la ciudad. Las calles y avenidas, algo mas estrechas que en el nivel superior, albergan los restos de hospitales, colegios, teatros y pequeños comercios de toda índole.
- Segundo subnivel: El puerto de Ferroburgo ocupa casi todo el perímetro de este nivel, distribuido en un buen número de muelles y hangares donde atracaban aeronaves procedentes de medio mundo.
Los muelles 60 a 75 en el arco oriental de la periferia eran territorio de la Armada. En particular, el muelle 66 albergaba a los infames Diablos de Arcadia, corsarios al servicio de la República de Ferroburgo. Sus naves yacen despedazadas en los gigantescos angares y pistas de despegue, destruidas antes de que pudieran alzar el vuelo.
Es dificil encontrar una aeronave aun en funcionamiento. La mayoría fueron utilizadas para intentar huir de la ciudad, aunque muy pocas lo lograron. A veces, un piloto emprendedor encuentra un avión en buen estado y consigue hacerlo despegar. La mayoría no regresa jamas, y los que lo hacen hablan de ciudades en ruinas cubiertas por la aparentemente infinita bruma venenosa, grandes monstruosidades voladoras o extrañas tormentas de rayos que parecen formarse de la nada.
- Tercer Subnivel: Conocido como el Distrito Fabril, la mayor parte de la industria de la ciudad se encontraba aquí. Casi todas las líneas de metro convergen en alguna de sus numerosas estaciones, que abastecían de materias primas y mano de obra a la ingente maquinaria industrial de Ferroburgo.
A pesar de que sus fábricas dejaron de funcionar hace mucho, sus calles aun están cubiertas por una densa capa de sedimentos de carbonoscuro. Quienes pasan mucho tiempo por aquí deben llevar máscaras respiratorias o resignarse a la muerte o la mutación.
A pesar de los riesgos, es relativamente fácil encontrar herramientas, armas y equipo de utilidad. Por ello, muchos supervivientes se hacen con el mejor traje aislante que pueden encontrar y dedican a rebuscar entre los restos de las grandes factorías.
- Sentina: El último subnivel alberga la colosal maquinaria de reciclaje de comida y agua de Ferroburgo, aun parcialmente en funcionamiento. Tuberías de cobre tan altas como un hombre adulto, conductos de vapor, haces de cables y profundos sumideros conforman el paisaje, formando estrechos pasadizos y claustrofóbicas estancias.
El suelo es alarmantemente inestable, formado por un entramado de rejillas metálicas oxidadas, escaleras mal aseguradas y parches de chapa metálica. El ambiente es aun mas insalubre que en el Distrito Fabril, si tal cosa es posible. Los filtros de las máscaras se obturan a las pocas horas, y quedan inservibles en poco tiempo. A la contaminación industrial hay que sumar pestilentes gases que se filtran a través de viejas conducciones herrumbrosas, pozos negros mal sellados o sumideros atascados. Un pequeño corte puede infectarse en cuestión de minutos y gangrenarse en un par de días, obligando a extirpar toda la zona afectada.

- Red de Metro: Viejos túneles recorren las tripas de la ciudad flotante, antaño transitados por potentes máquinas de estruendoso funcionamiento. Comunicaban unos niveles con otros de forma rápida y eficaz, en pocos minutos podía cruzarse Ferroburgo de una punta a otra, o de arriba abajo. Aun entonces eran frecuentes las desapariciones de personas, la mayoría nunca esclarecidas por la policia. Forman un peligroso laberinto donde la muerte acecha tras cada conducto o recodo, pero en el que es esencial internarse para viajar de una parte a otra de la ciudad.
- Los Enclaves: Son un puñado de zonas mas o menos seguras donde los supervivientes tienden a agruparse, buscando seguridad, provisiones o, mas comunmente, compañía. Todos se encuentran lo mas cerca posible de alguna estación de aprovisionamiento, donde es mas fácil encontrar suministros básicos de comida o agua.
Las estaciones de aprovisionamiento son nexos de unión con el sistema de reciclaje de Ferroburgo, encargado de la elaboración de alimentos y el tratamiento de aguas a partir de residuos. La comida es una repugnante pasta de color ocre que sabe ligeramente mejor que un puñado de barro y el agua tiene un mas que sutil regusto ácido, pero siempre es mejor que nada. Los mas viejos comentan que, por alguna misteriosa razón, todo sabía aun peor antes de la invasión.