Re-escribiendo una vez más la ambientación

Llegada a Vestigium
Más allá de este océano está la isla de Lemuria. Próspera y avanzada. Sus habitantes habían logrado sustentar su vida en la tecnología y magia, las cuales hacían uso del maná, una energía que procede directamente de los astros y que por lo que teóricamente, es inagotable. Pero ellos explotaron tanto esa energía que los astros no lograron producirla al mismo ritmo que para satisfacer sus demandas y apareció el miasma.
Esa plaga, en forma de niebla morada, atacó a toda forma de vida, desatando el caos.
El rey lemurio, Odín, decidió como única solución, la evacuación de Lemuria. Los barcos partieron hacia una nueva fortuna dejando atrás a muchos de los suyos con la promesa falsa de que volverían a por ellos.
Tras semanas de travesía y cuando la desesperación hacía mella en el ánimo de la gente, vieron a lo lejos la isla de Orni, la mayor de las islas que forman Vestigium.
Dejaron atrás la isla pantanosa de Agenor y desembarcaron en la costa noroeste de Orni donde se asentaron. Se fundó la ciudad de Luzón, en la cual iniciaron la construcción de una catedral para rezar a los dioses por la recuperación de Lemuria; se fundó Dorian, donde los maestros carpinteros se podían abastecer de madera y por último, el rey Odín fundó el reino y ciudad de Odín, una ciudad cuyos muros de oro recordarían su historia y les harían recordar los errores pasados mediante grabados y relieves.
A su vez, al otro lado de las cordilleras que habitaban, estaba el reino de Rodas, cuya capital estaba en el desierto. La ciudad de Arena. El reino cambió de nombre un sinfín de veces debido a las guerras entre las principales tribus aunque a la más poderosa se le debe el nombre actual. La tribu Rodasdiana. Su líder y rey hizo construir tres pirámides, una por cada una de sus hijas asesinadas por su tribu rival, la tribu Ertosiana, la cual fue exiliada a la isla de Ertos. Los esclavos que trataron de huir durante la construcción de las pirámides fueron empleados como divertimento del rey, haciéndoles combatir hasta la muerte, siendo estos actos los precursores de la Plaza de Arena.
Al norte de Arena y atravesando el desierto, estaba la que actualmente se llama Edur. Un poblado que crecía gracias a sus tierras fértiles y que era sometido por ellos.
Un futuro que para todos se veía próspero.
Miasma
Cuando los lemurios habían pactado para que la magia no volviese a ser usada, los habitantes de Arena la habían conocido. Con ella completaron la construcción de las pirámides y de la Plaza de Arena. Ellos cometieron el mismo error. Pensaban también que la magia no tenía límites y el miasma apareció como un manto de muerte que cubrió todo Rodas. Muchos huyeron hacia las montañas y pronto encontrarían a los lemurios, a los que llamarían Marinos por haber llegado por mar. Ellos atacarían a estos Colonos, responsables del miasma mientras se defendían haciendo uso de magia empeorando la situación.
Sus culturas e idiomas tan diferentes alargaron el conflicto.
El miasma surcó las montañas de la Cordillera Divisoria, al norte de Rodas y poco después llegaría a los bosques del Norte. Los habitantes de la región, los Amazonas, desconocedores de lo que había ocurrido, se culparon y pensaron que el miasma era una plaga divina, decidiendo entonces acabar con su vida para satisfacer a sus deidades. Algunos de ellos, asustados y acobardados huyeron a las islas de Botwa y Engora.
Guerra y reconciliación
El miasma amenazaba con la vida en Orni. Todos eran consecuentes de ello, pero eran únicamente los Marinos los que sabían que tras el miasma estaba el uso indebido de la magia. Los Colonos obtuvieron la verdad cuando la guerra terminó con la vida del rey Odín, el cual en su lecho de muerte logró entenderse con su asesino, el joven Edur, que transmitiría a los de su raza lo ocurrido con Lemuria.
La tregua no cesó todos los odios y rencores, pero los humanos debían trabajar unidos si querían vivir. La magia fue prohibida y para asegurarse de que esto siguiese siendo así, los Marinos crearon la Logia, una orden con total libertad de actuación para castigar a cualquiera que osase saltar dicha prohibición.
Debían esperar hasta que el miasma desapareciese. Sobre las murallas de Odín se escribía de nuevo la devastación producida por ella.
Las primeras partidas marcharon a Arena y a Edur para transmitir el mensaje y prohibición del uso de la magia, aunque el mensaje llegó tarde para los adoradores del ave sagrada Roc, un ave de las Cordilleras de Odín condenada a la extinción. Estos devotos se reprodujeron con ella para que su sangre divina persistiese en Vestigium y en su descendencia. Los híbridos entre ambas especies, fueron llamados Roc.
Edur falleció en la travesía por el desierto y se le concedió ése nombre a la ciudad de Edur, como homenaje por haberse entendido con Odín y haber salvado a la humanidad.
La cercanía entre Colonos y Marinos daría como fruto los primeros niños Mestizos, símbolo de la unidad entre razas. De entre ellos se eligió a Nagore como la líder de todos los humanos y su trono estaría en la ciudad de Edur, a lo alto de una gran torre que fue construida durante sus primeros años de mandato. La familia de Nagore formaría el primer y único linaje y dinastía gobernante en Vestigium. El linaje Astra.
Las bestias
El miasma acabó con muchas especies animales y había condenado a otras tantas a su desaparición. El líder de esos momentos, Dorian, cuyo nombre es recordado por la ciudad de igual nombre, tomó una decisión con sus consejeros y convocó a todo aquél capaz de emplear magia a la torre donde reinaba, la que sería llamada por ello, La Torre de los Magos. Su magia sería empleada para crear animales y dar vida a la devastada Orni. A estos animales se les llamó bestias.
La torre se llenó de miasma y todos los magos murieron. El sacrificio fue necesario pero no el del líder Dorian y las bestias fueron ligadas a él y a su sangre, convirtiéndose en servidores para los miembros del linaje Astra.
Y las bestias desafiaban la pureza de especies animales por lo que un grupo de guerreros, auto-proclamados Amazonas, se asentaron en las Cordilleras Divisorias para asegurarse que ninguna bestia las atravesase. Conservarían a los animales de los Bosques del Norte y vivirían por ellos.
Los hermanos bastardos
La paz reinó en todo Vestigium durante años hasta que un secreto salió a la luz acabando con ella. El líder Bruno reveló en su lecho de muerte que poseía hijos bastardos. La heredera, Uxía, amenazada por este secreto, quiso terminar con ellos, que actuando unidos y haciendo uso de las bestias pudieron desterrarla a Agenor donde reinaría mientras ellos se hacían con el control de Orni hasta el punto de encerrar al consejo en las Pirámides Hermanas, las tres pirámides de Rodas.
Uxía con los años se ganó el amor de Agenor y su nombre era clamado por todos los rincones. Los hermanos bastardos se veían amenazados y la presionaron hasta llevarla al suicidio. Fue entonces cuando las bestias de Agenor enloquecieron y atacaron a la población, haciéndolos huir a Orni. Pero no pudieron.
Leviatán, la gran bestia de los mares y el macho de las Tiamat, impidió que los barcos tomasen tierra. Orden directa de los hermanos bastardos. La gente salió a las calles enfurecida y de nuevo, los miembros del linaje Astra hicieron uso de su poder para someterlos con las bestias.
Los gritos se acallaron pero el odio persistía y los hermanos Astra se veían amenazados. Las noches se convertían en el escondite perfecto para la preparación de rebeliones y se vieron obligados a hacer algo más. Y así fue. Las bestias patrullarían por las noches y acabarían con todo aquél que hiciese algo más que dormir.
Un mundo de paz llamado día y un mundo de caos y odio llamado noche convivían ahora en Vestigium.