"Hasta que cumple los veinticinco, un hombre piensa de vez en cuando que, en las
circunstancias adecuadas, él podría ser el hijoputa más peligroso del mundo. Si me fuese
a un monasterio de China y estudiase artes marciales realmente en serio durante diez
años. Si unos traficantes de drogas colombianos matasen a toda mi familia y yo jurase
vengarme. Si tuviese una enfermedad incurable y emplease mi último año de vida en
limpiar las calles de criminales. Si lo dejase todo y me dedicase por completo a ser
peligroso." (Neal Stephenson - Snow Crash)
Dos ruedas vuelan-
Boscaje de bambú
Cantos de guerra
Antenas buscan
Perros olfateando
Secretos de éter
Hojas de Shanghai
Contra el cielo acerado
Llegó el invierno
Dejando de lado el asunto de la existencia de Dios para un futuro volumen, nos
limitaremos a estipular que de «alguna» forma los organismos auto replicadores
aparecieron en este planeta e inmediatamente intentaron eliminarse los unos a los otros,
ya fuese ocupando todo el espacio disponible con copias aproximadas de ellos mismos o
por medios más directos que no precisan mayores explicaciones. La mayoría falló, y su
legado genético desapareció para siempre del universo, pero algunos encontraron la forma
de sobrevivir y propagarse. [..]
Como cualquier otra criatura sobre la faz de la Tierra,
Godfrey era, por derecho de nacimiento, un magnífico cabrón, aunque en el sentido
técnico y restringido de que podía remontar su ascendencia a través de una larga línea de
magníficos cabrones ligeramente menos evolucionados hasta el primer artefacto auto
replicador... el cual, dado el número y variedad de sus descendientes, podría
justificadamente describirse como el mayor de los magníficos cabrones de todos los
tiempos. Todos y todo lo que no fuese un magnífico cabrón estaba muerto.
En lo que se refería a máquinas de matar aterradoramente letales y programadas
meméticamenté, los Waterhouse eran de las más agradables que podrías llegar a
encontrarte.
(Neal Stephenson - Criptonomicon)